Fusilan al párroco del Carmen D. Sotero González Lerma

Sin intención de reabrir heridas. Atrocidades se cometieron por ambas partes.
Un capítulo y parte de la tragedia de una guerra entre hermanos.
13 de septiembre de 1936
La capital de Murcia vive el episodio más grave de violencia colectiva. Cientos de personas se aglomeran ante la puerta de la cárcel vieja requiriendo a gritos la ejecución de las sentencias a muerte dictadas recientemente por el tribunal especial popular. Las iras y anhelos de venganza de aquella parte de la sociedad murciana más radicalizada y violenta.
El 11 de septiembre de 1936 veintisiete vecinos de la capital, definidos por el fiscal como la “representación más genuina de la vieja España retrógrada y reaccionaria”- fueron llevados a juicio con gran seguimiento de la prensa local (ocupando su condena la primera página de El Liberal). Entre los encausados se incluía al cura párroco de El Carmen, acusado de atacar a la República desde el púlpito.
En el sumario conocido como “Cabeza de la quinta columna” aparecían los 27 procesados. Finalmente el fallo del tribunal fue el de diez condenados a muerte, ocho a reclusión perpetua, el resto multas y absolución.

Condenados a muerte, Federico Servet Clemencín (jefe provincial de la Falange), Ángel Romero Elorriaga (Acción Popular), Enrique de la Cierva, Adrián Viudes Guirao y Sotero González Lerma, párroco de la iglesia de El Carmen, entre otros.

Las ejecuciones se llevaron a cabo de forma precipitada, sin haber obtenido aún el “enterado, cúmplase” del gobierno central, ya que una multitud enfurecida, ante la sospecha de que se iban a producir indultos, se dirigía a la prisión para tomar la justicia por su mano. Normalmente estas ejecuciones se llevaban a cabo en la tapia del cementerio, pero ante la gravedad de la situación lo hicieron en el mismo recinto penitenciario.


Fotografías Interior Cárcel Primo de Rivera (Murcia) Año 1940





D. Sotero González Lerma – Párroco de El Carmen

Nació en El Palmar, Murcia, en 1875. Superior y profesor del Seminario, Ecónomo de Santiago de Jumilla, cura de San Pedro de Alcantarilla. Doctor en Sagrada Teología, y Párroco de El Carmen de Murcia.

Tras la ejecución de los reos y sin que las sentencias llegaran a ser cumplimentadas, las puertas de la cárcel fueron abiertas y muchos de los cuerpos fueron profanados y mutilados por la gente que se agolpaba a puertas del recinto penitenciario, entre ellos el de D. Sotero González.
Desde allí lo arrastraron por las calles de Murcia hasta su parroquia en El Carmen. Le fueron cortando trozos de su cuerpo e incluso llegaron a cortarle los testículos introduciéndoselos en la boca.
Una vez en la iglesia, lo subieron al balcón y lo colgaron para prenderle fuego, pero la soga se quemó antes y cayó al suelo. Tras ser abandonado por la multitud los familiares pudieron recoger su cuerpo llevándolo a escondidas a un nicho anónimo del que lo exhumaron tras la liberación.

Valentín Sarabia
(Investigador – Director Murcia Misteriosa)


