MANICOMIO PROVINCIAL DE MURCIA

MANICOMIO PROVINCIAL DE MURCIA

Valentín Sarabia ( Investigador - Murcia Misteriosa)

         Pocos son ya los murcianos que recuerdan que en pleno centro de la ciudad de Murcia se encontraba el Manicomio Provincial de Murcia, concretamente en San Esteban, calle Acisclo Diaz.  Este edificio ya desaparecido se encontraba en lo que en la actualidad conocemos como los restos arqueológicos de San Esteban.

        Un vestigio que sí se conserva y perdura en el tiempo es su portada, su puerta principal, la cual podemos ver hoy día para hacernos una pequeña idea de dónde estaba el manicomio.

VISTA AÉREA EN AL ACTUALIDAD Y MONTAJE DE LA UBICACIÓN LUGAR DEL MANICOMIO

        30 años fue lo que se tardó en levantar un lugar donde poder acoger a las personas “dementes” de la época. El solar donde se erigió pertenecía al huerto de la Casa de la misericordia de San Esteban.

       En la sesión capitular del 2 de julio de 1863 se presentó por parte del arquitecto municipal el proyecto. Pese al comienzo de las obras, posteriormente éstas fueron paradas por falta de fondos hasta que 20 años después D. Juan de la Cierva y Peñafiel acabara con tanta pasividad por parte de las autoridades. Ocho meses fueron los necesarios para terminar el edificio.

CASA MISERICORDIA SAN ESTEBAN

VISTA AÉREA MANICOMIO CUANDO ESTABA EN FUNCIONAMIENTO

          El edifico ocupaba una superficie de 6.000 m² con dos platas, el bajo y una primera planta. Dos amplias y largas galería de cien metros de longitud unidas por otras dependencias. El ala derecha estaba destinada a mujeres, los hombres, en el ala izquierda.

          En la planta de abajo podíamos encontrar la portería, el despacho del director médico, habitaciones para practicantes encargados del gabinete de baños y demás dependencias. También se encontraban los comedores, cocinas y celdas destinadas a personas epilépticas, furiosos y sucios.  Además del gabinete hidroterápico, enfermería, retretes.

          En el piso superior, el principal, subiendo unas grandes escaleras de mármol blanco podíamos encontrar las enfermerías, dormitorios y salas de pacientes tranquilos, pensionistas, salas de visitas, recreo, capilla, ropería y costura. También se encontraban las habitaciones de las hermanas de la Caridad, de administración y dirección.

      Los industriales encargados de las obras han sido:

       De la albañilería, los populares Antonio y Mariano Hernández, de la carpintería Ramón Sierra y José Fernández, de la herrería los Sres. Agüit, Peña y Monzó, de la cristalería Manuel Pérez, de los trabajos en mármoles José Sánchez, de la lampistería el Sr. Ríos, y de la tapicería Mariano Trigueros. De los planos y dirección de la obra, el arquitecto provincial don Justo Millán. Se han invertido millón y medio de ladrillos, cincuenta mil tejas y sesenta y cuatro mil losas. El coste total del edificio pasa de 50.000 mil duros. Para el cargo de director del centro se prestó voluntario don José Cánovas Casanova, sacerdote y médico Chantre, al no haber consignación presupuestaria.

       Finalmente, el domingo 30 de octubre de 1892 se inauguró el Manicomio Provincial de Murcia. Un día de puertas abiertas donde todos los murcianos pudieron acceder a él y contemplar las instalaciones.

       Durante este tiempo ambas instituciones, Manicomio y Casa de Misericordia, estuvieron bajo la misma dirección hasta 1924. Ese año los Hermanos de San Juan de Dios son sustituidos de nuevo por las Hermanas de la Caridad. Los enfermos ingresaban por acuerdo de la Diputación, por prescripción médica, por orden del gobernador civil o de los jueces, o por traslado de otros centros si eran naturales de la provincia de Murcia. La gestión del manicomio durante el periodo 1892-1982 dependió de la Diputación Provincial, sección de Sanidad, Beneficencia y Servicios Sociales.  

      El primer documento que acredita la reclusión en Murcia de locos en un establecimiento determinado, es el acta de la Junta de Misericordia, de 10 de febrero de 1768.

“La Junta acuerda que en consideración a no haber en esta Casa apartamento cómodo para custodiar a los locos o maniáticos y a los repetidos ejemplares que ha acreditado la experiencia han sucedido en esta Casa, acordó que en lo sucesivo de ningún modo se admita por individuos a ninguno de esta clase; y si por alguno de los señores jueces se diera providencia contraria a esta resolución, dará cuenta el Presidente Capellán al Sr. Presidente de esta Junta, para que dicho señor haga presente a los expresados Sres. Jueces de los perjuicios que trae la inobservancia de este acuerdo y por lo respectivo a los que se hallasen en esta Casa con este accidente, se dará providencia por el Padre Capellán para si tuviesen parientes que los recojan y se los lleven y en caso de no ejecutarlo dará cuenta a esa Junta para tomar providencia”.

      Quedó constancia de la existencia temprana del Hospital de Valencia porque a él fueron enviados desde muy pronto los locos de Murcia. En las Actas Capitulares” del Ayuntamiento de Murcia y en la de 24 de Mayo de 1506 consta el siguiente acuerdo: Mandaron librar al Mayordomo 14 reales que dio de pago a D. Juan Fontes porque por mandado de la ciudad lleve un loco que andaba en esta Ciudad a Valencia”.

       Este sistema se mantuvo durante muchos años. En el Cabildo Ordinario de la Ciudad de 19 de septiembre de 1843 se dice: “Se vio solicitud de Antonio Pérez en súplica de que se traslade al Hospital de Valencia a su padre, demente, por no haber conseguido alivio, pues no se cuidan en este Hospital (de Murcia) los enfermos que sufren estas enfermedades. Se acordó que la instancia pase al Alcalde para que disponga la traslación por los medios que estime, a la vez que sea recogido y conducido a Valencia Francisco Marín, atacado de la misma enfermedad”. Por lo que en 1843 los enfermos mentales no eran atendidos en el Hospital de San Juan de Dios de Murcia.

Refugio de Santa M." Magdalena", donde estuvieron hospitalizados los enfermos mentales entre 1847 y 1855

     El refugio de Santa María Magdalena estaba dedicado a mujeres de vida irregular en el aspecto sexual, por lo que puede que existieran entre ellas algunas enfermas.

Dibujos realizados por enfermos en las paredes del Manicomio Provincial de Murcia
Colección: Dr. Gonzalo R. Lafora

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