Fotografía Villa abandonada en la Región de Murcia – Autor Valentín Sarabia

…Tumbado en la cama con la mirada clavada en el techo podía dislumbrar gran parte de la estancia, el resplandor de la luna llena penetraba por una desvencijada y repintada ventana. Los cristales de colores y plomo formaban cenefas que desfiguraban la imagen del exterior. Podía adivinar las diferentes capas y colores con los que había sido pintada a lo largo del tiempo.

El olor a rancio invadía toda la estancia y del techo colgaba una lámpara que me recordaba a esas películas de época, de lujo y glamour, pero en ese mismo momento me transmitía todo lo contrario.
Grandes armarios, estanterías con colecciones completas de libros de todo tipo y tamaño. Libros con esa pátina del tiempo que todo lo cambia, que todo lo hace distinto y especial. Moqueta, papel pintado a todo mi alrededor con pájaros y flores que no llego a identificar.

Me encuentro medio adormecido y no logro recordar la verdadera razón o circunstancia que me trajo a este lugar. No puedo moverme e intuyo por el silencio de la casa y exterior que es muy tarde, más de media noche. Tengo una sensación extraña.

De repente, escuché como una de las puertas del final del pasillo se abrió, pasos y a continuación, silencio. De golpe sentí un escalofrío que recorrió toda mi nuca y espalda. Clavé mi mirada en la puerta de la habitación esperando a que en cualquier momento alguien la abriese. Pero no fue así, tan solo silencio.
Silencio y frío, mucho frío. Los cristales se empañaron y comencé a ver mi propio aliento materializarse por el cambio de temperatura. Algo me alertó y pude incorporarme en la cama.

Entonces fue cuando vi por el hueco del suelo de la puerta algo extraño. Pude intuir las sombras de dos piernas junto a la puerta. Esas sombras atravesaron la puerta.
Paralizado al ver y no creer lo que estaba ocurriendo, contemplé como frente a mí se materializó una persona. Se me cortó la respiración y no pude si quiera gesticular palabra al menos de susto o auxilio. Un hombre atravesó aquella puerta y comenzó a caminar por la habitación.

Cada vez el espacio entre ambos era más reducido. Aquel hombre parecía no verme o no sentir mi presencia. Tenía la mirada fija en aquella vieja ventana y caminaba hacia ella.

Pese a los segundos que pasaban seguía sin creer lo que estaba viendo, se escapaba a toda lógica. Pude ver su elegante vestimenta claramente. Y sí, sus ropas eran de otro tiempo aunque no muy lejano. De nuevo a mi mente esa época, podría decir que vi pasar a mi lado a todo un lord inglés.

Me mantuve quieto como pude, apenas sin respirar, pensando que si no me movía no llamaría su atención. Pasó a escaso medio metro de mí, pero él, si puedo definirlo así, mantenía su cadencia de paso y mirada fija, hasta que llegó junto a la ventana. De golpe ésta se abrió. Una gran corriente de viento entró en la habitación levantando un gran revuelo con todo aquello que había en ella. Y de repente, desapareció…

Valentín Sarabia