Visitante de dormitorio “Testimonio Real”

Corría el año 1988, recuerdo esa fecha a fuego. En aquel entonces tenía 8 años y mi única preocupación como cualquier otro niño de esa edad, era pasarlo bien con amigos y disfrutar de mi niñez. Me crie en un pueblo, concretamente en La Ñora, siendo el menor de cuatro hermanos de una humilde familia.

Recuerdo como al terminar las clases en el colegio público donde estudié, Nuestra Señora del Paso, pasábamos las tardes divirtiéndonos por la ya casi desaparecida huerta de Murcia, haciendo carreras en bicicleta o jugando a “polis y cacos”. Recuerdos y momentos muy felices fueron los que viví con mi familia y mis amigos de infancia, pero hubo un hecho que me marcó de por vida.

Realmente de pequeño fui un niño algo miedoso, pero desde ese día todo cambió pese a la terrible experiencia que viví. Una experiencia que ya de mayor me llevó a la continua búsqueda, investigación y experimentación sobre estos temas que se engloban en palabras como experiencias paranormales, misterio, parapsicología…

Compartía habitación con uno de mis hermanos, ambas camas estaban situadas de forma paralela, unas mesitas a ambos lados y un armario ropero completaba el mobiliario de la habitación. Una noche fría de invierno y como era habitual entre semana, a las nueve y media era hora de ir a dormir.

Recuerdo despertarme de repente en mitad de la noche, todos dormían, sabía por la ausencia de ruido en casa y exterior del barrio que debía ser muy tarde. Pero fue un despertar extraño. Recuerdo despertarme por el deslizar del edredón que cubría mi cabeza casi por completo. Pensé en ese momento que se trataba de mi madre que había pasado para comprobar que estaba bien, por lo que ni me moví ni abrí los ojos con la intención de seguir durmiendo. Pero mi tranquilidad y pensamiento sobre mi madre se truncó cuando tras quedar mi cabeza totalmente descubierta por ese deslizar, como si alguien desde los pies tirase del edredón, no escuche nada. No escuche ninguna respiración en la noche, golpe o movimiento, tan solo silencio.

Ahí fue cuando todo cambió, mi corazón se aceleró en ese momento. Sin abrir aún los ojos, pude notar como alguien clavaba su mirada en mí. Quedé entonces paralizado, aterrado por la sensación, no era buena. Recuerdo mantener los ojos cerrados para evitar saber qué era “eso” que me observaba. Segundos que se hicieron eternos. Solo pensaba cómo salir de esa situación, pero estaba bloqueado.

Tras varios segundos pensando en qué hacer, mi única solución fue mover mi mano que tenía junto a mi cara muy lentamente para volverme a tapar con el edredón. Apenas milímetros eran los que avanzaba, tenía miedo que “eso” se percatara. Finalmente conseguí tras un minuto al menos taparme a la altura de los ojos, y tras pensarlo mucho, quise abrirlos. Necesitaba salir ya de esa situación, saber qué era “eso” que notaba, que me observaba.
 

Lentamente fui abriendo mis ojos y entonces, sentir morir. En la penumbra de la habitación vi la silueta de un hombre sentado en el lateral de la cama de mi hermano, frente a mí, en la pequeña separación que había entra ambas camas. No me lo podía creer, veía la cabeza de mi hermano durmiendo ajeno a la escena que se estaba produciendo en la habitación. ¿Cómo no se había despertado al sentarse ese hombre en la cama?

Pude mirarlo durante unos 15-20 eternos segundos, suficientes como para recordarlo 31 años después con total nitidez. Sólo era una silueta negra, pero podía perfilar su silueta corpulenta de hombre. No veía su rostro ni sus ojos, tampoco qué ropajes llevaba, todo era negro. Tampoco me habló ni escuché su respiración. Solamente estaba ahí, mirándome frente a mí. Fue entonces cuando mi instinto de supervivencia o miedo, el no poder aguantar más esa terrible situación salté de la cama hacia la habitación de mis padres.

Tras explicarles lo que había sucedido, mi madre me acompañó a la habitación. Vimos a mi hermano, seguía dormido sin haberse percatado de nada. Como nada ni nadie había más en la habitación. Aquella noche terminé durmiendo junto a mis padres.

Años después, tras haber leído e investigado testimonios de casos muy parecidos, que junto a lo que yo viví y experimenté esa noche, puedo decir que no fue un sueño. Estuve despierto frente a “eso” varios minutos. Pensar qué hacer, taparme lentamente la cara de nuevo, abrir los ojos, ver a mi hermano, pensar nuevamente qué hacer… Fueron minutos y no estaba dormido seguro.  Fue lo que hoy conocemos como “visitante de dormitorio”.

Muchos de los casos que he investigado, hablan de familiares que tras su muerte se aparecen, también seres de otras dimensiones e incluso algunos hablan de extraterrestres. Lo cierto es, que por la situación que me tocó a mí vivir, repuesta alguna sería la posibilidad de la aparición de un familiar, aunque en esos años no falleció ninguno. Quizá mi abuelo paterno al que nunca llegué a conocer, alguien que quizá solo quiso observarme desde ese “otro lado” sin maldad y que yo, niño sin madurez, viví la situación aterrorizado de un miedo realmente inexistente.

Desde entonces perdí el miedo, ahora busco esas situaciones, esas experiencias, aunque con el respeto que se merecen. Esta vivencia es la que me ha mantenido al frente de la búsqueda y respuesta de fenómenos inexplicables tras más de 25 años.

Valentín Sarabia

2 comentarios en “Visitante de dormitorio “Testimonio Real”

  • el 23 julio, 2019 a las 01:36
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    Yo viví algo parecido, también vi una silueta negra más negra que la propia oscuridad. Pero en mi caso se asomaba por una puerta y se volvía a esconder. Cuando he leído este caso inevitablemente me ha venido a la mente. Yo tenia como 11 años y ahora tengo 38. Estoy totalmente segura de lo que vi. Se asomo 3 veces. Además de eso me pasaron varias cosas más. Como por ejemplo el escuchar unos pasos desde la cocina, en la otra punta de la casa, hasta mi habitación al lado de mi cabeza, yo por supuesto me tapaba entera, y cuando llegaban empezaban de nuevo desde la cocina;a la tercera vez me levante corriendo y cerré la puerta

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    • el 23 julio, 2019 a las 00:39
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      Muchas gracias por contarnos su experiencia. Esperemos que ese efecto llamada al recuerdo hagan salir a la luz más testimonios sobre este tipo de experiencias. Saludos!!

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